Vuelta a clases: el impacto silencioso que muchas empresas subestiman
En Uruguay, la vuelta a clases no irrumpe de un día para el otro. Se anuncia de a poco: una lista de útiles que aparece en la mochila, un mensaje en el grupo de padres, una vidriera llena de cuadernos y mochilas que todavía no estaban ahí en enero. Pero cuando finalmente se instala, lo hace con fuerza.
Y no solo en los hogares. Porque más allá de lo escolar, la vuelta a clases es uno de esos momentos del año en los que la vida personal entra —sin pedir permiso— al mundo del trabajo. Y lo hace con impacto real sobre el bolsillo, la energía y la concentración de quienes tienen hijos en edad escolar.
Aun así, muchas empresas siguen tratándolo como un tema estrictamente familiar. Y ahí aparece la pregunta de fondo: ¿qué rol debería tomar la organización frente a un momento que impacta directamente en sus equipos?
Febrero y marzo: meses cortos, gastos largos
En la vuelta a clase Uruguay, febrero y marzo concentran una cantidad de gastos poco habitual en tan poco tiempo. Útiles, mochilas, libros, uniformes, matrículas, cuotas. Todo junto. Todo ahora.
No es solo una percepción. Para dimensionar el impacto, un estudio realizado por Deloitte en 2025 muestra que las familias planean gastar en promedio alrededor de USD 570 por hijo en compras asociadas a la vuelta a clases, lo que convierte este momento en uno de los eventos de gasto más significativos del año para los hogares.
No es solo el monto total, sino la simultaneidad. Incluso familias organizadas sienten el golpe. Y cuando eso pasa, el impacto no queda en casa.
Se cuela en forma de preocupación, de cansancio y de conversaciones de pasillo. A veces se traduce en pedidos puntuales. Otras, en silencios. En decisiones que no se dicen, pero se toman: ajustar donde se puede para llegar a fin de mes.
Para quienes lideran equipos, esto no siempre es evidente. Pero está ahí.
Cuando la economía familiar entra a la oficina
No hace falta que alguien lo diga explícitamente para que se note. En épocas de vuelta a clases, aparecen ciertos patrones que se repiten año tras año dentro de las organizaciones:
- Más consultas informales a Recursos Humanos
- Pedidos de adelantos de sueldo o excepciones puntuales
- Menor foco en las primeras semanas del año
- Más estrés en personas que hasta diciembre venían rindiendo bien
Nada de esto es una crisis en sí misma. El problema aparece cuando se acumula y cuando la empresa no tiene una lectura clara de lo que está pasando.
Porque no se trata de falta de compromiso. Se trata de contexto.
El error más común: pensar que “no es un tema de la empresa”
Muchas organizaciones asumen que la vuelta a clases es un problema individual que cada colaborador resolverá como pueda. El razonamiento parece lógico: no se puede abarcar todo.
Pero entre “resolverlo todo” y “no ver nada”, hay un punto intermedio que suele pasarse por alto.
La educación de los hijos no es un gasto menor ni ocasional. Es un tema central en la vida de las personas, con un peso económico y emocional fuerte. Ignorarlo no lo hace desaparecer; solo lo vuelve invisible.
Y lo invisible, en gestión, suele terminar generando más ruido del necesario.

Un momento previsible para el que muchas empresas no se preparan
Lo llamativo de la vuelta a clase Uruguay es que no es una sorpresa. No cambia de fecha. No aparece de improviso. Pasa todos los años.
Sin embargo, muchas empresas llegan a febrero y marzo sin haberlo planificado. Reaccionan sobre la marcha. Atienden casos aislados. Apagan incendios pequeños, pero constantes.
Esto suele generar dos efectos no deseados:
- Inequidad: porque se ayuda a quien pide, no siempre a quien más lo necesita.
- Desgaste: tanto para RR.HH. como para los equipos de liderazgo.
Cuando no hay criterio, cada caso se transforma en excepción. Y las excepciones, cuando se repiten, dejan de serlo.
¿Qué rol debería tomar la empresa en la vuelta a clases?
No se trata de “hacerse cargo de todo”. Se trata de leer bien el momento.
Algunas claves que marcan la diferencia:
- Reconocer que la vuelta a clases impacta en el trabajo
- Entender que no es un tema aislado, sino colectivo
- Evitar improvisar soluciones cada año
- Pensar el acompañamiento como parte de la experiencia del colaborador
Cuando eso sucede, el mensaje es claro: la empresa entiende la realidad de sus equipos y decide anticiparse.
Pluxee Educación: una forma concreta de acompañar la vuelta a clases
Durante años, muchas empresas intentaron acompañar la vuelta a clases con soluciones improvisadas: kits escolares armados a último momento, ayudas informales o fondos excepcionales que requieren gestión manual. Con el tiempo, estas alternativas suelen volverse difíciles de sostener y poco equitativas.
En Uruguay, Pluxee Educación surge como una respuesta simple y ordenada a este desafío. Se trata de una tarjeta que las empresas entregan a colaboradores con hijos para apoyar los gastos de la vuelta a clases, sin logística ni excepciones caso a caso.
La empresa define un monto específico para educación y los colaboradores eligen libremente dónde y cómo usarlo para comprar los útiles escolares que necesitan.
Además, al tratarse de una orden de compra avalada por la normativa vigente y deducible de IRAE, el beneficio también resulta eficiente desde el punto de vista financiero.
Más que una herramienta puntual, Pluxee Educación permite anticiparse y acompañar un momento clave del año con criterio, previsión y foco en las personas.
Anticiparse también es una forma de cuidado
La vuelta a clases no empieza en marzo. Empieza mucho antes, cuando la empresa decide si va a reaccionar o anticiparse.
Y en un contexto donde el bienestar financiero de los colaboradores gana cada vez más relevancia, entender estos momentos del año deja de ser un detalle para convertirse en una ventaja.
Porque, al final del día, las empresas no se diferencian solo por lo que ofrecen. Se diferencian por cómo acompañan los momentos que realmente importan.
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